Al día siguiente los niños volvieron a la fábrica de Papá Noel. Alfi los recibió y en seguida les dijo lo que tenían que hacer. Pero había unos hombres que los niños no conocían. Nada más entrar Moisés le dijo a Nuria susurrando :

-¿ Pero quienes son estos hombres? Sus barbas me suenan de algo...

-Hoy tenéis que recuperar el espíritu de la navidad. ¿Que cómo? Tenéis que decorar la ciudad de navidad y para ello necesitáis la ayuda de estos tres hombres. Dijo Alfi.

-¿Pero quienes son? Dijo Moisés.

-Se llaman Melchor, Gaspar y Baltasar. Dijo Alfi.

-¡Ya decía yo que me sonaban de algo! Pero... ¿No ibais con túnicas? Dijo Moisés.

-Veras Moisés, las túnicas dan mucho calor por eso tenemos que vestir normal, dijo Melchor.

-Aaaaahh... ya sé por donde van los tiros... Dijo Moisés.

-¡Bueno, dejaros de cháchara que hay que hacer la misión de hoy!, dijo Alfi.

En seguida se fueron al pueblo. Fueron a comprar guirnaldas, luces … Después se pusieron a decorar todos los árboles y las calles que había en el pueblo. Una señora le extrañó lo que veía y les dijo :

-¿Oye, que estáis haciendo?

-Señora, estamos decorando el pueblo para navidad, dijo Baltasar.

-¿Puedo ayudaros?, dijo la señora.

-Claro que sí. Contestó Gaspar.

La gente que pasaba se extrañaba de lo que veían y casi todos los que pasaban querían ayudar. Al final toda la gente del pueblo decoraron los árboles y las calles y se animaron a decorar sus casas por dentro. Sin casi darse cuenta acabaron. Los niños volvieron a la fábrica de Papá Noel. Alfi les dijo:

-Y de nuevo... ¡Otro niño que cree en la navidad!

CONTINURÁ...

AUTOR: Alfredo Rubio