Un día una chica llamada Estrella se enamoró perdidamente de un chico.

Pero un radiante día, ese chico le pidió salir:

-Hola Estrella. Emmm, me preguntaba si querías salir con migo, ya sabes, que si quieres ser mi novia, vaya.

-¡¡¡¡¡Sí, ME ENCANTARÍA!!!!!

Estrella no sabía quien era ese chico, estaba ciega de amor la pobre.

Pasados 3 años y medio, Estrella y Marcos, así es como se llama, decidieron casarse.

-Y yo os declaro “marido y mujer”- dijo el cura.  

-¿Nos vamos a casa?

-Vale. Vamos Marcos.

 

Unos días más tarde Estrella se negó a hacer una tarea de casa que tenía ya hecha:

-¡¡¡¡Que lo hagas te digo!!!!- dijo gritando. -No lo voy a hacer porque ya la tengo hecha Marcos.

Entonces Marcos le pegó un puñetazo en la cara:

-Tu cuando puedas me vuelves a desobedecer- dijo Marcos y muy agresivo.

 

Estrella se quedó llorando en la habitación.

Ella no se estaba dando cuenta de que él la estaba maltratando.

 

Pero como bien se puede comprender que

esa no fue la última vez; después de una viene otra.

 

Marcos quería a Estrella para el solo, le decía:

-¡¡¡¡¡Si no eres mía no serás de nadie ¿entiendes?!!!!!

 

Estrella se sentía encerrada en un mundo amargo, con una horrenda bestia.

Una bestia que no le dejaba salir de ese

mundo amargo.

 

Después de otras muchas palizas, Estrella se dio cuenta de que la estaban maltratando.

 Estrella se separó de Marcos y estuvo feliz para el resto de su vida.

 



 

 

 

Autora: Rebeca Molina Molina