Había un pájaro carpintero

que iba volando por el cielo

vió a una ardilla atrapada

no se inmutó para nada,

luego le dió pena

y volvió al sitio donde estaba la pequeña,

la sacó de aquellas zarzas malvadas

y la llevó a su casa

le dió medicina

que tenía en la cocina.

Al siguiente día

se despidió de la ardilla,

el pájaro carpintero iba a cazar

y vió a un conejo saltar,

se despistó y se rompió el ala

se cayó y se dió con una pala,

la ardilla fue a ver que pasaba

y dió un salto como una rana,

fue a salvar a su amigo 

que en cuanto quedó libre dió un brinco,

los dos se fueron juntos

hablando del asunto.

Todo bienPABLO OLIVARES GARRIGÓS.Inocente