Parte I

Capítulo I

  

    Erase una vez una princesa llamada Úrsula que vivía en un reino solitario con toda su familia. Esta princesa era muy soñadora, siempre estaba soñando todo tipo de cosas.

   Después de una noche, Úrsula se despierta por la mañana y le dice a su madre:

   -Mamá, ¿te puedo contar algo?

   -Por supuesto, cariño. -le responde su madre

   -Bueno, es que.. esta noche he vuelto a soñar. - dice Úrsula

   -¿Y qué has soñado, hija?

   -No habrá sido algo malo, ¿verdad? - le pregunta su madre

   -No, no mamá. Algo bueno, he soñado que llagaba un día que yo sería la legítima heredera. - le cuenta Úrsula

   -Para eso falta mucho hija, ahora vete a jugar, ¿vale? - le dice su madre

   A Úrsula le encantaba jugar, pero lo que más le gustaba era soñar.Un día la familia se fue de camping y Úrsula y sus hermanos se fueron a jugar al bosque.

   La pequeña princesa y sus hermanos se lo estaban pasando muy bien jugando al escondite, pero cuando Úrsula se iba a esconder, se tropezó y se cayó, y cuando iba a mirar al frente vio una oscura y siniestra sombra.

   Entonces Úrsula empezó a correr a buscar a los demás, cuando llegó estaban sus padres y al cabo de un rato aparecieron sus hermanos. Entonces Úrsula empezó a hablar:

   -¡¡¡Mamá tengo mucho miedo!!!

   -¿Por qué cariño? ¿Qué ha pasado? -pregunta su madre

   -He visto a alguien en el bosque, no sé quién era, pero sé que he visto la sombra de alguien.

   -No pasa nada, hija tienes que tranquilizarte.

   -Seguro que solo ha sido la sombra de un árbol. - dice su madre

 


Capítulo II

 

   Desde aquel día Úrsula se quedó algo confusa por esa sombra misteriosa, e intentaba pensar quién pudiera ser.

   Al día siguiente le estuvo comentando a su madre lo que le había pasado durante la noche:

   -Mamá esta noche no he tenido un sueño normal, sino una pesadilla.

   -¿De qué se trata? -le pregunta su madre

   -Pues, estaba sola e iba por el bosque y de repente me caía y alguien me perseguía. -le contaba

   -Bueno, no pasa nada, solo ha sido un sueño. Los sueños no son reales, ¿de acuerdo? - le tranquiliza su madre

   Úrsula se queda más tranquila, y se encuentra con su padre que le dice:

   -¿Te pasa algo, Úrsula?

   -Nada, papá. -le responde

   -De acuerdo, pero si necesitas ayuda puedes contar conmigo, ¿vale?

   -Vale

   La princesa se va a su cuarto y su hermana María le empieza a contar:

   -Vamos a ir otra vez de camping, ¿Qué te parece?

   -Me parece genial María. ¡Vamos a poder jugar todo lo que queramos! – responde Úrsula

   Ya allí se lo pasaron fenomenal, disfrutaron todos los unos de los otros. Los príncipes y princesas después de comer se fueron a jugar al escondite como tanto les gusta.

   -Úrsula, tú te esconderás conmigo, ¿de acuerdo? – le dice María a Úrsula

   -Vale, pero no muy adentro del bosque. – propone Úrsula

   María y Úrsula intentando buscar un buen escondrijo para ganar, se encontraron a alguien…

 


  

 

CapítulIII

 

   María y Úrsula se encontraron a la sombra siniestra, entonces María echó a correr, pero Úrsula no.

   Iba a descubrir quién era la sombra y por qué cada vez que venían aquí aparecía.

   -¿Quién eres? -dijo Úrsula

   -Deberías tenerme miedo. -decía la sombra

   -¿Por qué debería tenerte miedo? -preguntaba Úrsula

   En ese momento la sombra se acercó hacía la princesa, entonces Úrsula vio no una persona normal sino una especie de persona de color de piel plateada.

   -Tú no eres una persona, ¿verdad? -preguntaba Úrsula

   -No, soy especial. -respondía la extraña criatura

   En ese mismo momento la princesa echó a correr para reunirse con los demás y contarles lo que le había ocurrido.

   -Mamá sabes de la misteriosa sombra de la que te hable el otro día que vinimos -empezaba a contar Úrsula

   -Si cariño, ¿qué me quieres decir con eso? -preguntaba su madre

   -¿Qué te ha pasado, Úrsula? -preguntaba también su padre

   -Hoy también la hemos visto.

   -Tu y ¿quién más? -decía uno de sus hermanos

   -También la ha visto María. -respondía Úrsula

   -¿Eso es verdad María? -preguntaba su madre

   -Sí, pero no llegué a verlo de cerca. Salí corriendo de lo asustada que estaba. -decía la princesa María

   Ya de noche regresaron al castillo, todos estaban confusos por el día que había pasado.

   En el salón estaban sus padres, y Úrsula aprovechando la ocasión les empezó a contar a sus padres:

   -Mamá, papá, cuando vamos de camping y jugamos al escondite, siempre me encuentro a la sombra, ¿creéis que es una casualidad o no?

   -No lo sé, ¿tú qué piensas? -preguntaba su padre

   -Bueno, no estoy segura. Por eso estoy pidiendo opinión. -decía Úrsula


Capítulo IV

 

   Úrsula estaba preocupada por si se iban de camping y aparecía esa persona y la secuestraba o algo parecido.

   Al día siguiente vinieron unos primos lejanos suyos que iban a pasar el día entero con ellos.

   Después, por la tarde se fueron a dar u paseo en carruaje y al final acabaron yendo al campo.

   -Chicos, ¿por qué no jugáis? -le dice su madre

   -Bueno, mamá. -decía la princesa María

   Todos los príncipes y las princesas se fueron a jugar, echaron a suertes a qué juego iban a jugar.

   Y tocó el escondite.

   Úrsula empezó a preocuparse y a ponerse nerviosa.

   -Úrsula, tú te la ligas. -dice uno de sus primos

   -¿Yo? No sé, no estoy segura. -decía Úrsula

   Úrsula empezó a contar: 1, 2, 3... y cuando dijo 50 intentaría encontrar a los demás.

   Cuando empezó a andar unos pasos intentó tranquilizarse, no quería volver a encontrarse a esa persona.

   Encontró a varios de sus hermanos, pero unos de sus primos salvó a los demás, cuando los llaman sus padres para volver a casa porque ya había anochecido.

   Cuando se fue a la cama, Úrsula estuvo recordando lo que le había pasado durante el día, y estuvo pensado que durante el camping no se había encontrado a esa extraña persona y después de un rato acabó durmiéndose.

   En esa  misma noche estuvo soñando, y ese sueño era que durante la noche esa persona ¡¡¡se llevaba consigo a su hermana María!!!

   De repente se despertó alterada y muy nerviosa.

   Se levantó a la habitación de su hermana para comprobar si era real o era un sueño.


 

 

Capítulo V

 

   Cuando Úrsula entró a la habitación de su hermana María se dio cuenta de que su hermana no estaba en su cama, entonces eso significaba que lo que había soñado había sido real.

   Decidida a no perder a su hermana, salió del castillo para ir a rescatar a María.

   Pensó que como siempre se encontraba a esa persona en el bosque, puso rumbo a bosque decidida a rescatarla.

   Atravesó los árboles hasta encontrárselo y Úrsula le dijo:

   -¿Dónde está mi hermana y qué quieres de ella?

   -¿Cómo? ¿Qué dices Úrsula? -le pregunta

   -Sé que has secuestrado a mi hermana María -le dice Úrsula

   -¿Así que desconfías de mí? -le dice

   -Sí. Dime quién eres de verdad.

   -¿Quieres qué te diga quién soy? Soy un demonio y sí he secuestrado a tu hermana, pero lo he hecho por una razón. -le contaba el demonio

   -¿Por qué razón lo has hecho?

   -Devuélveme a mi hermana -decía histérica Úrsula

   -Lo he hecho porque... ¡yo no tengo sueños por eso he raptado a la princesa!

   -¡¡¡TODO ERA UNA TRAMPA!!! ¡Solo quería atraerte para robarte los sueños! ¡¡¡ Ja , ja, ja!!! -decía a los cuatro vientos el demonio

   -No, no puede ser devuélveme a mi hermana y nos olvidamos de todo esto, ¿vale? -intentando convencer al demonio

   -Demasiado tarde, dame tus sueños o de lo contrario... -decía el demonio

   -¡¡¡No por favor!!! -decía desesperada Úrsula

   Y de pronto desapareció el demonio de entre los árboles y la oscuridad. Úrsula desesperada por no poder hacer nada para salvar a su hermana se fue al castillo fingiendo no haber pasado nada.

 

Capítulo VI

 

   Por la mañana Úrsula oía gritos, se levantó de la cama y asomó desde la puerta de su dormitorio y vio que su madre y su padre estaban en la habitación de su hermana.

   Úrsula se acerca y dice:

   -Mamá, papá, ¿qué os pasa?

   -Úrsula, ¿sabes dónde está tu hermana? -preguntaba su madre

   -No sé mamá, a lo mejor se ha escapado -respondía Úrsula e inmediatamente se fue a su cuarto.

   Cerró la puerta de su cuarto y empezó a preocuparse y en ese mismo momento entró su madre que le dijo:

   -Hija, ¿no tendrás nada que ver con la desaparición de María?

   -No, mamá. -decía Úrsula

   -A tu madre se lo puedes contar lo que quieras. -insistía su madre

   -Pero no se lo digas a nadie.

   -Esta esta es la historia, ayer por la noche soñé que el diablo secuestraba a María.

   -Me desperté y comprobé que lo que había soñado había sido real. Después, fui a bosque a decirle unas palabras a el demonio y me dijo que había secuestrado a María porque quería robarme mis sueños porque él no tenía. -contaba Úrsula a su madre

   -Espera u momento, ¿te lo estás inventando? ¿Y quién es ese demonio?

¿No te lo estarás inventando, verdad? -preguntaba la madre

   -No, cómo me lo inventaría yo.

   -Pues no sé, eres muy soñadora, tal vez...

   -No me creés.

   -Si te creo, pero no tienes pruebas hija -decía su madre

   Úrsula cada vez más perdida, no sabía que hacer.

   Cuando llegó la noche, Úrsula no podía dormir, entonces se levantó de su cama y en su escritorio vio que había una nota.

 

 Capítulo VII

 

   Úrsula se acercó y cogió la nota para ver qué decía.

   Úrsula empezó a leer:

   “Hola, te digo que mi petición sigue en pie, no me importa lo que tardes, quiero tus sueños porque sabes que la vida de tu hermana María está en juego. La decisión depende de ti, piénsalo bien.

Te estaré esperado en el bosque.

Firmado: el Demonio”

   -¿Qué hago yo ahora? -se decía Úrsula así misma

   -Si voy, ¿me devolverá a María? No me puedo fiar de él, tendrá algún truco bajo la manga.

   Se fue directamente a la biblioteca del castillo para intentar buscar antiguas leyendas sobre demonios o algo parecido.

   -¡¡¡Ya lo tengo!!! -dice Úrsula

   -Para vencer a un demonio tienes que conseguir la espada misteriosa que se adentra en el bosque, pero cuidado o la espada puede estar vigilada por un demonio.

   -Pues, manos a la obra. -dice Úrsula

   Úrsula salió del castillo rumbo al bosque a encontrar la espada y rescatar a su hermana María.

   Caminando y caminando Úrsula creía que no encontraría la espada y, entonces se tropezó con algo.

   Ese algo era la espada misteriosa con la que podría vencer al demonio, pero en ese momento aparecieron el demonio y María atada.

   Ahora mismo Úrsula se sentía perdida no sabía que hacer, cuando levantó la espada y apuntó al demonio y a la vez decía:

   -No te tengo miedo, he venido ha matarte y a recuperar a mi hermana.

   -¿Y cómo piensas hacerlo? -preguntaba el demonio

   -Con esta espada -le respondía Úrsula

   -Suéltala, ella no tiene na da que ver, esto es entre tú y yo.

 

 

Capítulo VIII

 

   Úrsula preocupada por ser derrotada contra el Demonio y de perder a su hermana, respiró profundamente y decidida dijo:

   -Suéltala, y no habrá ninguna pelea.

   -Suéltala y te quedarás con mis sueños, solo quiero que mi hermana esté sana y salva. -decía Úrsula intentando convencer al Demonio

   -¿Puedo confiar en tu palabra? -le preguntaba el Demonio

   -Te lo puedo asegurar -respondía

   -No te creo, quién me garantiza a mí de qué cuando te devuelva a tu hermana no me matarás.

   Úrsula ya no sabía que decirle.

   -Bien como no me dejas otra opción tendré que hacer lo correcto. -decía

   Úrsula levantó la espada y en ese mismo momento iba a presenciarse el amanecer.

   La espada con la luz del sol se veía uno resplandor que hacía vulnerable al Demonio.

   -¡¡¡NOOO!!! ¡No puede ser esa espada nooo...! -decía el Demonio mientra se derretía

   -¡¡¡Úrsula, gracias por salvarme de ese temible demonio!!! -decía agradecida María

   -Por una hermana se hace lo que sea.

   -Anda, vayámonos a casa. -decía Úrsula mientras salían del bosque

   Cuando llegaron a casa sus padres les estuvieron diciendo qué hacíamos a esas horas fuera del castillo.

   Las dos hermanas tratando de convencer a sus padres no las creyeron.

   -¿Te preocupa qué mamá y papá no nos crean? -le preguntaba María

   -Que más da, lo importante es que estamos todos juntos y ese demonio no nos volverá a molesta. -decía Úrsula

   -Tienes razón, mientras no sepan nada una preocupación menos.

   Las dos hermanas desde entonces no volvieron a hablar de ese tema.

 

 

FIN

Autora: Andrea Molina Ortega