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La Paloma Blanca

En el día de la paz

viene una paloma blanca

con un ramillete verde

que nos pone a todos

muy alegres

 

AUTORA:Malena Ruiz García Casarrubios

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La Casa de los Misterios

Capítulo I

Erase una vez un grupo de niñas que se fueron de acampada a una casa muy misteriosa, por Halloween.

Esa casa estaba un poco vieja pero se podía vivir dentro de ella, una de esas niñas que llamaba Isabel O. y les dijo al resto:

-Esto da un poco de mal rollo ¿no creéis?

-Bueno, es un poco vieja pero es estable, no significa que no se pueda vivir en ella.-dijo Ángela

Todas pasaron de una y al principio no les dio miedo, pero luego les entro un escalofrío al ver las telarañas en los rincones, entonces vino un hombre que conocía la casa, nos enseñó la casa y dijo que tuviéramos cuidado, todas nos quedamos con dudas,pero entramos en la casa porque queríamos pasar halloween nosotras solas.

Cuando llegó la noche tuvimos que compartir algunas camas porque faltaban, y así nos dormimos, cuando Isabel S. nos dijo:

-¿Qué es eso que se oye?

-No digas tonterías Isabel S.-le dice Silvia

-Callaos, que cuanto antes nos durmamos, antes nos despertarnos, así ¡que a dormir!-les dije

Y así pasamos la noche.

 

Capítulo II

 

Cuando se hizo de día sentimos que no era tan malo dormir en aquel lugar.

Nos dirigimos a la cocina, pero no había nada de comer, entonces Malena trajo algo de comida y pudimos conformarnos, después nos vestimos y decidimos explorar la casa, cuando de repente dijo Silvia:

-¿Habéis oído eso, chicos?

-Ya empezamos. Aquí no vive nadie, no existen los fantasmas, ni los zoombies, y si has oído algo son imaginaciones tuyas.

-¿Vale, Silvia?-le dijo Malena.

-De acuerdo, pero y si …

-Silvia me parece a mí que has visto muchas películas, esta es una casa normal y corriente solo que está muy vieja. -le vuelve a decirle Malena.

-Tienes razón me estoy preocupando por nada ya veréis como todo sale bien. -se decía Silvia a sí misma.

Después de explorar la casa nos fuimos al salón y hablando allí estuvimos pasando el rato.

 

Capítulo III

 

En el salón nos aburríamos, entonces decidimos jugar al escondite, decidimos quién iba a contar.

- ¡Vaya hombre, que mala suerte! Le había tocado a Silvia.

-¡Hay que ver que mala suerte! -le dijo Ángela

-¡Jolín! Yo no quiero contar. Porfi que alguien se ponga conmigo, venga. -dice Silvia.

-Venga, yo me pongo contigo. -se ofrece voluntaria Malena.

Isabel S. y yo nos escondimos debajo de una cama de una de las habitaciones, y Ángela e Isabel O. en el cuarto del al lado.

Cuando oímos 50 Isabel y yo nos pusimos nerviosas, cuando oímos:

-¡¡¡¡SOCORRO!!!! ¡¡¡¡AYUDA!!!!

Entonces salimos de nuestro escondrijo y nos asomamos por la ventana,

¡Había la sombra de alguien!

Isabel S. y yo salimos de la habitación a buscar a las demás.

Cuando se lo contamos a las demás nos tomaron por locas, entonces le dije a Silvia:

-Silvia, sabes cuando dijiste que habías escuchado algo, ¿qué era exactamente?

-Pues, no lo sé, solo sé que escuché una voz. -dice Silvia

-¿Recuerdas qué decía?

-¿Decía algo como “SOCORRO”….?

-No lo recuerdo. -nos decía

Que en fin, a Isabel S. y a mí nos tomaban por locas, pero no nos dimos por vencidas, íbamos a descubrir quien era esa misteriosa sombra.

 

Capítulo IV

 

Por fin llegó la noche esperada: Halloween. Todas nos pusimos los disfraces y nos maquillamos para salir a pedir el “Truco o trato”.

Cuando íbamos a salir escuchamos otra vez esa voz misteriosa, pero esta vez se escuchaba más cerca y cada vez más cerca.

Cuando Isabel O. grita:

-¡¡¿QUÉ ES ESO?!!

-¡¡Isabel S. es la persona que vimos!! -grité yo

Entonces todas empezamos a correr de lo asustadas que estábamos, nos escondimos en una habitación y allí estuvimos hasta que tuvimos que salir para ir al baño.

Parecía que todo había vuelto a la normalidad, entonces nos dirigimos a la entrada para salir cuando nos dimos cuenta de que...¡estábamos encerradas dentro de aquella casa!

-¡Esa persona ha aprovechado que estábamos en la habitación para encerrarnos dentro de esta maldita casa! -decía histérica Malena

-Malena no te pongas así, a lo mejor se ha atascado.-traté de decirle a Malena.

-Chicas no sé vosotras pero yo empiezo a creer a Isabel S. y a Andrea.-nos dice Isabel O.

-¿Quienes son las locas ahora?-dice Isabel S.

Ya no sabíamos que hacer, teníamos la mente en blanco de lo asustadas que estábamos.

 

Capítulo V

 

Por lo asustadas que estábamos nos olvidamos por un momento de por qué estábamos aquí. Entonces yo les dije:

-¿Chicas no vamos a estar así todo el día?

-¿Y qué vamos hacer si no?- dice Isabel S.

-Pasar Halloween, que es lo que estuvimos planeando todo este mes.-les volví a decir

-Chicas creo que Andrea tiene razón, hemos venido a pasar Halloween, a pasarlo bien, a divertirnos. -afirmó Malena

-Yo no voy a permitir que un simple fantasma nos arruine lo que estábamos esperando todo este año. -les dije

-Tenéis razón, vamos a hacer todo lo que planeamos, así desconectamos, y dejamos de pensar en el fantasma. -decía Silvia

-¡De acuerdo! –afirmó Ángela

Al final no pudimos hacer el “Truco o Trato” porque estábamos encerradas, pero eso no fue un problema para nosotras.

Hicimos desfiles, fotos, bromas, chistes, etc.

Cuando se hizo un poco más de noche nos fuimos al salón a ver una película que traje, como la casa era muy vieja la tuvimos que ver en blanco y negro.

Entre risas sonó un reloj, que apuntaba la media noche, cuando.....

¡¡¡APARECÍÓ EL FANTASMA!!!

Nos escondimos detrás del sofá, e Isabel O. de lo asustada que estaba le tiró una almohada al fantasma, y el fantasma se cayó al suelo, lo que nos pareció raro porque lo normal era que la almohada atravesara el cuerpo del fantasma, pero esta vez no.

 

Capítulo VI

 

Al final vimos que el fantasma tenía pies, entonces nos acercamos a ver quien era el falso fantasma, hasta que dijimos a la vez:

-¡Son Carlos y Jesús!

-¿Pero vosotros qué hacéis aquí? -le dice Malena furiosa

-Nada que os queríamos hacer una bromita. -nos decía Jesús

-Eso ¿pero qué os pasa? -nos decía Carlos

-Pues, ¿a vosotros que os parece?, pensábamos que había un fantasma de verdad. -decía histérica Silvia

Así estuvimos un rato, hasta que a Isabel S. se le ocurrió preguntar a Carlos y a Jesús:

-Si estamos encerradas, ¿cómo habéis podido entrar?

-Pues, un poco después de que vosotras entrarais en esta casa. - nos contaba Carlos

Como nosotras estábamos encerradas en aquella casa eso significaba que Carlos y Jesús también estaban encerrados.

-Bueno, ya que estáis aquí, y sabiendo que estamos encerrados, podéis pasar la noche, o el tiempo que estemos aquí. -decía Isabel O.

Terminamos de ver la película, y nos dirigimos a las habitaciones para dormir, tardamos un rato en dormir porque no cogíamos el sueño hasta que al final lo conseguimos y nos dormimos.

Cuando se hizo de día nos quedamos un rato en la cama y ya de paso le contamos todo lo que nos había pasado sobre el tema del falso fantasma.

Y allí estuvimos pasando el rato.

 

Capítulo VII

 

Cuando decidimos levantarnos de la cama, bajamos por las escalera y nos dirigimos al salón y allí cogimos asiento. Carlos se apoyó en la pared cuando... ¡la pared se abrió!

-¡Pero Carlos que has hecho! -le decía Ángela

-Yo, no he hecho nada solo me he apoyado. - nos decía Carlos

-¡Es un pasadizo secreto! -gritaba Malena

-¡Vamos a pasar! -les dije

Bajamos unas escaleras que nos conducía a una especie de despacho.

Empezamos a ver lo que había en ese lugar, hasta que Malena encontró un periódico en el que decía:

-”Asesinato en la casa de los Jackson”

-¡Madre mía! ¡Estamos en casa de un asesino! -decía gritando Malena

-No Malena, estamos en una casa donde han asesinado. -le decía yo

En un rincón vimos que había alguien entonces nos acercamos para descubrir quien era.

-¡Estaban Jesús Alberca y Eliseo!

-¿Pero vosotros qué hacéis aquí? -les preguntaba Isabel S.

-Pues, que nos hemos quedado encerrados -nos decía Eliseo

-¿Cómo si nosotros estamos encerrados en esta maldita casa? - les preguntaba Carlos

-Pues así va la cosa, estábamos siguiendo a Carlos y a Jesús porque oímos que iban a hacer una broma a alguien, y vimos que entraban a esta casa, me apoyé en la pared del salón entramos y nos quedamos encerrados. - nos contaba Eliseo

-Oye, ¿y por qué vosotras no os habéis que dado encerradas?-preguntaba Jesús

 

Capítulo VIII

 

Cuando Jesús nos preguntó aquella pregunta yo le contesté:

-Se me ocurrió la idea de pegar un chicle a la puerta para que no se cerrase y nos quedáramos encerrados aquí.

-¡Aaa ya! Pues no habíamos pensado en eso. - decía Eliseo

-Chicas no nos salgamos del tema, recordáis ¡estamos en una casa con muertos! -decía nerviosa Malena

-Pero Mientras no sepamos donde están no correremos ningún peligro, ¿no? - decía Isabel S.

-Eso creo, y espero que sea así. -decía Silvia

-Anda salgamos de aquí antes de que nos quedemos encerrados. -decía Carlos

Cuando salimos de aquel lugar quitamos el chicle y se cerró la puerta y nos sentamos en el salón y hablamos de todo lo que nos había pasado a todos.

-Pues vaya Halloween. - decía Isabel O.

-Ya te digo, y lo peor es que todavía seguimos encerrados. - seguía Eliseo

-¿Qué habremos hecho nosotros para merecer esto? - se preguntaba Jesús

Hubo un minuto de silencio hasta que me acordé de que... ¡Me había traído mi móvil!

A todos se nos iluminó la cara de pensar de que a lo mejor había esperanza, yo subí rápidamente a la habitación a buscar en mi mochila y bajé rápidamente al salón con los demás. Cuando digo:

-No puede ser, no hay cobertura.

-Jolín Andrea no nos a gas más esto. -me decía Malena

-Ahora que caigo, yo traje mi móvil con batería, y ahora casi no tiene, ¿quién ha tocado mi móvil? - me preguntaba

 

Capítulo IX

 

Esa pregunta nos dejó con muchas dudas, y Ángela dijo:

-Oh no, no, no. No me digas que hay un muerto por aquí que te ha

cogido el móvil para que no podamos hacer nada, ¿eh?

-No lo se, yo traje a esta casa el móvil con batería y ya casi no tengo.- le dije a Ángela

-Ya sé los que quiere decir Andrea, quiere decir que hay un fantasma que nos quiere retener hasta que nos muramos. - decía Carlos

Seguíamos preguntando preguntas que ni sin quiera nosotros mismos podíamos explicar.

Nos dividimos en grupos de dos para dar vueltas por la casa a ver si podíamos descubrir algo más de esta casa.

Malena y yo vimos una gran puerta que daba al jardín, pero había varios caminos, entonces llamamos a los demás para que cada uno se fuera por un camino a ver si había otra salida.

-Y si la encontramos, ¿cómo nos comunicamos? - preguntaba Silvia

-Gritando. -le contesté

-Bien, vamos. - nos decía Jesús

Cada uno entró por un camino y gritando para comunicarnos, decíamos cosas como: ¡¿Cómo vais?!, ¡¿Habéis encontrado algo?!, etc.

Aquel lugar era siniestro, misterioso y espeluznante, eso se parecía a un ¡laberinto! Así le decíamos a ese lugar.

-¡Chicos Andrea y yo pensamos que esto es un laberinto! - gritaba Malena a los demás.

 

 

Capítulo X

 

Estuvimos un rato caminando y caminando y gritando para comunicarnos entre nosotros, Malena y yo ya nos estábamos cansando de tanto andar, cuando vimos al final del laberinto había una puerta y corrimos hacia ella.

Cuando estábamos delante de ella aparecieron los demás, se conoce que todos los caminos conducían al mismo lugar.

-¿Qué creéis que habrá detrás de ella? - preguntaba Isabel S.

-No lo sabremos hasta que la abramos. - respondió Silvia

Cuando la abrimos vimos como una luz, pero era difícil de ver porque había algo delante, era como una sombra.

Por un momento nos entró un poco de miedo, pero quería decirnos algo:

-¡No os vayáis! ¡No os vayáis!

-¿Por qué? ¿Por qué nos quieres retener? - preguntaba Ángela

Se quedó sin hablar un rato, hasta que avanzó hacía nosotros y nosotros nos retiramos un poquito, hasta que pudimos ver con claridad de quién se trataba esa sombra.

¡ERA UN ZOOMBIE!

Todos gritamos al ver ese muerto delante de nosotros, entonces el zoombie nos empezó a contar su historia.

-Así empezó todo, a mi mujer y a mis hijos los asesinaron , desde entonces me siento muy solo sin nadie en mi vida. Cuando aparecisteis vosotros me sentí otra vez en casa, como si esta casa volviera a cobrar vida, pero entonces escuché que os ibais a ir cuando terminara Halloween, así que pensé la manera de reteneros un poco más, y así os encerré.

-Siento mucho que hayáis visto el pasadizo, y siento haberos causado traumas, pero estos últimos días me he sentido muy feliz. - nos contaba

Ahora ya os podéis ir, y gracias. -nos decía el zoombie

Cuando salimos de la casa nos sentíamos bien por haber ayudado a una persona que ya estaba muerta, no pensábamos que alguien muerto podía ser tan amable.

Y así fue el Halloween más terrorífico que tuvimos en toda nuestras vidas.

 

Fin

 

Autora: Andrea Molina Ortega




La casa equivocada

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La casa equivocada

 

Erase una vez cuatro niños llamados Andrea, Malena, Jesús e Ismael, que planeaban en el recreo su fiesta de Halloween con todos sus compañeros de clase.

-¡Estoy impaciente porque llegue la fiesta!.-dijo Jesús.

-¡Yo también, primero el “Truco o Trato” y después fiesta con nuestros amigos!.-decía Malena.

Antes de que llegara la noche, decidimos dividirnos en grupos de cuatro para pedir chuches.

Nuestro grupo quedó en la casa de Andrea, para maquillarnos, vestirnos, etc.

Nos disfrazamos de la siguiente manera:

Andrea se disfrazó de la “Muerte”; Jesús, de momia; Ismael, de vampiro; y Malena de Zoombie.

Después de coger nuestras bolsas nos fuimos por los barrios pidiendo caramelos y chuches diciendo “Truco o Trato”

De momento todo iba bien, las familias nos daban toda clase de chuches. Hasta que llegamos a una casa un tanto extraña.

-¡Vaya Jesús, tu tío no se equivocaba al decir que había alquilado una casa vieja para la fiesta!- dijo Ismael

Nos acercamos a la puerta cuando... ¡se abre de repente!

Una vocecilla triste, apagada, pero maligna nos dijo:

-Pasaar, pasaar, pasaaaaaaaar.

-No os asustéis. Será mi tío que nos quiere gastar una broma.- decía Jesús

Cuando ya estábamos detrás, la puerta se cerró, impidiéndonos salir de la casa.

Como no pudimos salir y no veíamos fiesta por ningún lado, decidimos investigar la extraña casa con la que nos habíamos equivocado.

Oímos una puerta enorme al fondo, y decidimos investigar lo que había detrás de ella.

No os  lo podéis imaginar, detrás de aquella enorme puerta había un cementerio. Era terrorífico, había un montón de tumbas con calaveras, calabazas, telarañas, velas y muchos hierbajos.

Nos acercamos un poco más para ver las tumbas, y saber exactamente quien había vivido allí.

Caminando vimos luces en aquellas tumbas, eras velas que había en unas tumbas, nos acercamos a ver quien había muerto hasta que Andrea gritó:

-¡No me lo puedo creer!¿Que hace mi nombre aquí?

-¡Y el mío! ¡Y el de Ismael! ¡Y el de Ismael!.- gritaba Malena.

-¡Tenemos que salir cuanto antes de esta casa!.-Exclamaba Jesús

-¡Los siguientes somos nosotros!.-decía Ismael

Los cuatro nos dirigimos a la gran puerta que daba a la casa para salir de ella, cuando, la puerta no se abría

-¡No se abre! ¡Nos hemos quedado atrapados! ¡¿Cómo vamos a salir?!.-decía histérico Jesús

-Calmate Jesús encontraremos la manera de salir.- le tranquilizaba Malena.

A Andrea se le ocurrió la idea de abrir la puerta con dos horquillas que tenía.

La primera horquilla se le rompió porque decía que le estábamos metiendo prisa y al meter la segunda horquilla vimos que se reflejaba una sombra misteriosa que se acercaba hacía nosotros.

Cuando nos dimos la vuelta vimos que la sombra era... ¡Un zoombie!

-¿Por qué vendrá a por mí? -decía Malena

-¡Malena estas vestida de zoombie, se cree que eres uno de verdad! - le decía Andrea a Malena -¡Distráele para que yo pueda abrir la puerta!

-¡Yo! ¿Por qué yo? No puede ser Ismael o Jesús.

-Tú, hazlo

Malena se puso a distraer al zoombie, mientras tanto, Andrea abría la puerta.

-¡Por fin! ¡Ya está! ¡Vayámonos¡ -gritaba Andrea

Los cuatro salimos de la casa a toda prisa y fuimos a la fiesta.

-¿Por qué habéis tardado tanto? -preguntaba Silvia en la fiesta.

-Una anciana se nos puso a contar su vida en el “Truco o Trato” -le decía Malena

Y pasamos la noche jugando y bailando, y al día siguiente, la casa había desaparecido.

-¿Pero qué ha pasado? Aquí estaba la casa donde nos quedamos encerrados. -decía Andrea

 

Fin

 

Autores:

Malena Ruiz Gª- Casarrubios

Andrea Molina Ortega y

Ismael Fernández Fernández




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