Erase una vez un niño al que le gustaban mucho los video-juegos, se pasaba horas y horas jugando, aquel niño se llamaba Eduardo .

Le gustaban tanto que cuando no jugaba a los video-juegos jugaba a que era absorbido por un video-juego y para salir de él tenía que pasarse todos los niveles. Su mayor deseo era ser absorbido por un video-juego y pasar todos los niveles para salir de él.

Cuando Eduardo cumplió los años, al soplar las velas pidió ser absorbido por un video-juego.

Al día siguiente jugando con sus video-juegos de repente fue absorbido por su video-juego de Mario Bros.

De repente se encontró con Mario que le dijo :

-¿Quien eres tú ?, ¿Qué haces aquí?

-Soy Eduardo, estoy aquí porque he sido absorbido por este video-juego.

Pasaron varios días y Eduardo seguía metido en aquel video-juego hasta que llegó Mario y le dijo:

-¿Que haces aquí ? vente conmigo tengo que pasar muchos niveles, ¡vamos!.

-Un momento, ! mi deseo se ha cumplido he sido absorbido por un video-juego¡, por lo tanto para salir de aquí tengo que pasar todos los niveles, exclamó Eduardo.

-Bueno entonces ¿te vienes conmigo?, dijo Mario.

-Si, claro que si, dijo Eduardo.

Entonces Mario y Eduardo pasaron todos los niveles pero cuando llegaron al último nivel

no lo pasaron por mas que lo intentaron.

Mario estaba a punto de rendirse pero Eduardo le dijo :

-No nos podemos rendir sino no podré volver a mi casa.

-Tienes razón, afirmó Mario.

Mario y Eduardo siguieron su camino y al final lograron pasarse el último nivel porque se esforzaron mucho.

Los dos se pusieron muy contentos se despidieron y Eduardo volvió a su casa .

La moraleja de este cuento es que si te esfuerzas lo conseguirás por muy difícil que sea lo que te propones.

 

                           FIN

 

AUTORA:

Silvia González Alberca